Reflexión – Reinventar el amor
Urge reinventar el amor
El amor se amasa como el pan, es una amalgama
cuyo resultado final resulta imprevisible.
Transforma a quienes aman
y transforma también a quienes son testigos
de tal cúspide artesanal.
Cada cual elige: su mano es una herramienta ideal
para la caricia, pero convertida en puño
sirve a su vez para la trompada.
Amar y ser amados, ésa es nuestra misión en la Tierra.
No nacimos para sojuzgar pueblos ni para acopiar fortunas.
Llegamos desnudos y partimos desnudos.
La eternidad es un congreso de amantes empedernidos.

Amar es también abstenerse de causar daño.
Es saber callar cuando la palabra hiere.
Es tolerar las faltas del otro.
Amar es ser uno menos en el infierno de la metrópolis
y ser uno más en la silenciosa tarea
de dar sentido al acto de respirar.
Uno no es apenas un buscador de afectos,
también debe estar atento a la realidad
de ser buscado por otro ser, y de ser encontrado
en el momento único del enamoramiento.
El amor, además de mover montañas, crea universos.
Modela o trasforma las comunidades.
No hacemos el amor: el amor nos hace.
Pero reducido a su faceta genital,
no nos diferencia mucho de los animales.
En cambio, convertido en espacio sagrado motiva e ilumina,
exalta y salva. Ya sea erótico, espiritual,
psíquico o cósmico. Urge reasumir la ternura.
Urge, urge tremendamente recrear el amor.
Miguel Grinberg
Poema del Día de la Madre
Poesía
Son tus manos la ternura,
tu regazo protección
tus palabras melodía,
que tranquiliza mi inquieto corazón.
Tu mirada que me arrulla
y tus besos el amor,
grandes alas que sostienen,
cual ángel que me brinda su sincero amor.

Madre, ángel de mi guarda,
dame siempre tu amor y protección
que en mi sueño y pensamiento,
yo te llevo, dulce amor.
Son tus ojos la ternura,
son tus manos mi calor
tu sonrisa mi alegría
madre, ángel de mi corazón.
Amistad

Es no sentir en el mundo esa sequía
que nos hace la vida falsa y dura
arrancando la fe que florecía,
marchitando el amor y la ternura.
Es un hondo sentido de lo humano
que en sacrificio y comprensión se vierte.
Es sentir un apoyo y una mano
en todos los vaivenes de la suerte.
Es un contacto espiritual de altura,
manifestado con sutil llaneza,
y en esa afinidad y esa dulzura
¡es donde encierra su mayor grandeza!
Amistad es lo fijo, lo arraigado,
la fuerza que hizo Dios, tan prodigiosa,
que formó con su luz, sobre el sembrado,
¡de distintas corolas… una rosa!
Zenaida Bacardí de Argamasilla


